La mesa con los sabores del mundo está servida en Costa Rica, extranjeros residentes de distintas partes del mundo comparten su experiencia culinaria en el país.
Algunos son más melancólicos que otros, como la brasileña Vanilce Sampaio. Para ella es difícil encontrar los dulcitos cariocas y el paquete de carnes ahumadas que utiliza para hacer la feijoada, el plato típico de Brasil que combina frijoles negros con estas carnes.
En la siguiente entrevista Vanilce relata con más detalles sobre la gastronomía brasileña en Costa Rica.
Hay quienes la tienen más fácil que otros como Guisiong Fong Lu, de nacionalidad china, quien consigue acá las verduras que tanto le gustan así como el jengibre, las salsas o las distintas variedades de arroz.
Gui ha sido una de las chinas que ha logrado aprovechar la apertura comercial entre ambos países y consigue de todo en los exclusivos supermercados y restaurantes chinos. Algunos ubicados en pleno corazón de la capital.
Claro que la suerte es selectiva. Para Leonardo León, residente desde la década de los ochentas, contó que hay frutas como el durazno que cuando se consiguen vienen más amargas y ácidas y no con el saborcito dulce como el mango, que recuerda haber saboreado en Chile.
León también explica que las cerezas, las frutas clásicas del verano chileno, si se consiguen son muy caras. Así como las navajuelas (machas) un tipo de ostión grande que se hacen en ceviche con cebolla, culantro y bastante limón.
Para los extranjeros la comida es vital por ejemplo Alexander Ortiz, de origen italiano cuenta que su papá se vuelve loco buscando queso parmesano pero aquí solo venden imitaciones, como sucede con el parmesano que ahora puede conseguirse en Automercado.
"A mi papá también le gusta el jamón de Praga con melón pero tampoco se consigue, entonces lo, al igual que la harina para la polenta, que aprovecha para conseguirla con amigos italianos porque el maíz costarricense es dulce y no sirve".
Algo similar sucede con el vino, por lo que el padre de Alexander lo compra en los restaurantes italianos, porque para él los que venden en los supermercados no tienen sabor.
"Como el Reunite que aquí es super fino y en Italia es la basura que sobra de la uva y hacen ese vino" asevera Alexander.
Algunos viven muy cerca de su país, por lo que el clima y la vegetación son muy similares, como el colombiano Daniel Cuadros, pero aún así la gastronomía presenta algunas variantes, como en la bandeja paisa, donde deben reemplazar sus tradicionales fríjoles por los producidos en Costa Rica.
“Tiene fríjoles pero más grandes que los de acá y se sirven en sopa, trae arroz, carne molida, huevo, chicharrón con pellejo, patacones, morcilla (pero preparada con arroz), chorizo y plátano maduro”, contó Daniel.
En otro sector, están los que vieron que las cocinas de sus países van más allá de exóticos sabores e ingredientes que extrañar, y más bien pensaron en crear su propio nicho de comida internacional para ofrecerla tanto a sus coterraneos como al público nacional.
Así ocurrió con La Trattoría, una auténtica pizzería italiana de la familia Martin Sillavi en Liberia, Guanacaste. Los quesos parmigiano reggiano y el grana padano y embutidos como el gorgonzola, infaltables en cualquier platillo mediterráneo, son comprados a empresas exportadoras de la pampa como PIPPO S.A e ITALSACA. Estas empresas se encargan de distribuir productos italianos por encargo en nuestro país.
Hay todo un mundo de importadores detrás de las comunidades extranjeras. Quienes llegan en el momento justo para satisfacer la demanda de productos tradicionales cuando no se ofrecen en supermercados nacionales o son de difícil acceso.
"No hay supermercados, pero hay personas cuyo trabajo es traer de Colombia productos que no hay aquí como los tostacos, la manzana postobon y el arequipe alpina" explica Cuadros.
Lizzy Grynspan, una costarricense de padres israelitas es otra que le sacó el jugo a la cocina, mejor dicho al pan. Desde el 2004 ella inició su negocio de panadería y pastelería kosher, término que se deriva de las leyes judías para referirse a lo que es “apto o apropiado”.
Por ser comida Kosher, Lizzy, la propietaria de Kosher to go sigue medidas muy estrictas en su panadería. Para más detalle puede verse el siguiente video.
“Los huevos hay que echarlos uno por uno para ver si tienen sangre porque sino el supervisor puede votar toda la receta. La lechuga hay que lavarla y después sumergirla en una concentración de cloro con agua. Se vuelve a lavar y se revisa. Tampoco uso productos como cas, brócoli o coliflor porque al usar grandes cantidades a uno se le puede pasar algo. Entonces el rabino no deja que los use porque tienen mucho animalito”.
Otro que aprovecha es el gallego Adolfo Veiga ya que una de las recetas favoritas en su natal Galicia, es el Pulpo a la Gallega con el gran inconveniente de que la receta se hace con pulpo grande, es decir, que pese no menos de kilo y medio, el cual no se comercia a nivel nacional pero sí se exporta.
Por eso cuando sus amigos le consiguen un pulpo de buen tamaño y peso, les prepara gustoso una parte y se deja otra.
"Se mete kilo y medio en agua fría (no más porque cambia la textura), luego se parte en rodajas y se adereza con sal gruesa y pimentón (chile picante seco molido, que no se vende en Costa Rica porque resulta muy barato). Se mezcla junto con cebolla sin sal porque se contrae y se cocina en aceite de oliva", recetó Adolfo.
Esta es solo una cucharadita de la gastronomía internacional a la que tenemos acceso en Costa Rica, en la mesa de nuestros residentes internacionales. Pero que sean ellos mismos quienes nos den un acercamiento a sus tradicionales platillos y su incansable búsqueda de ingredientes fuera de sus fronteras y de paso que recomienden el verdadero sabor de su comida entre nuestro menú de restaurantes.
"Acá los rusos nos las inventamos para ver qué podemos conseguir", así cuenta Inna Ivanova, una residente rusa que a pesar de la larga distancia que separa a ambos países se las ingenia para saborear aunque sea una pizca de Rusia.Inna, con más de 10 años de vivir en el país se muestra totalmente adecuada a lo que la gastronomía y el mercado costarricense le pueden ofrecer para desarrollar las tradicionales conservas, sopas y los dos platos de comida rusos. Ella misma lo cuenta en la siguiente entrevista:
Estos residentes son solo algunos ejemplos de la gran muestra que existe en un pequeño país tropical situado en América Central.
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