Han cantado en majestuosos teatros en todo el mundo, en el coliseo romano y ahora tocaron en el Ricardo Saprisa. Elegantes trajes de Giorgio Armani y una orquesta de 13 músicos se lucieron en la simulación de anfiteatro para deleitar al público en su primera visita a Centroamérica.
Según voceros de la productora Tropix II más de 9500 personas quedaron atónitas con las melodiosas voces.
A las 9 en punto, con un "auditorio" lleno empezaron a sonar las notas entremezcladas de su último disco The Promise. Lentamente fueron llegando a la tarima los cuatro cantantes de pop lírico.
El estadounidense David Miller, el francés Sebastien Izambard, el suizo Urs Buhler y el español Carlos Marín,lucían majestuosos. “Buenas noches, bienvenidos a una noche con Il Divo. Es un placer estar con vosotros”, dijo Segastien y se levantaron los gritos y aplausos del público.
El primer tema de la noche, Somwhere fue levemente aclamado pero Regresa a mí no pude contener las ansias y todo el estadio se unió en un mismo coro.
Siguieron más canciones pero las que movieron las entrañas de esos 9500 presentes fueron The power of love, Hero, All by miself.
A la hora, la lluvia trató de estropear el momento pero las ventas de capas de a mil colones suplieron la demanda, sobre todo porque cayó en pleno receso.
Uno de los momentos más íntimos fue Hallellujah, cuando los cuatro vocalistas sentados bajo tenues luces hicieron gala de sus virtudes.
Luego de dos horas, la noche tenía que acabar pero no sin interpretar My way, original de Frank Sinatra pero adaptada al español para su gira por 81 ciudades de 31 países del mundo.
The Promise fue el disco que sacó el cuarteto tras un año de vacaciones como promesa de que regresarían una vez más.
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